Friday, September 2, 2011

Changes




It has been a little more than two months, 70 days exactly and here I am again, heading off to Edinburgh. I should have got used to this, but the fact is that every time I spend holidays in Spain, it takes me a while to get used to the sudden changes.
Yesterday I was wearing shorts and flip-flops as I’ve done almost every day, a total relief after passing the whole winter in Scotland. Now, the captain has just informed us that the temperature in Edinburgh is 14 degrees. It is not too bad. I’m still flying but I know that once I get off the plane I’ll have to change many things from my daily routine to be part again of the UK culture: cars driving on the left; different cards in my wallet; different time zone; different currency, customs and, of course, language. Everything must change from the moment I step onto the floor of the airport with its carpet... another change! Carpet everywhere and no blinds on the windows to avoid the light in the morning....
Even the colours are different when you’re approaching the city, as I wrote in a previous post: from the Spanish clear skies and yellow dry fields to the clouds and typical Scottish green landscapes.
The first thing I see after picking up my baggage from the belt is that same image I had for three years; the big wide check-in corridor and the place where I worked at the end.
And, when I get off the Airlink bus I’m officially here, going up through Cockburn Street with my heavy suitcase. I still remember the first time I arrived and I saw the steps and I start sweating when I thought I had to go up all these steps!
Tonight I’ll see again all my friends who live here and they will tell me one more time in an ironic tone: “Here you are, again! Wasn’t that the very last time?” We’ll start at 9 and back home at 1, when I usually go out in Spain. We’ll drink pints instead of cañas, and no tapas, just some crisps with an amazing variety of strange flavours. At least I know all that is waiting for me but, if I am back, it is because I like it in some ways. It is all about changes!


Ha pasado algo más de dos meses, 70 días para ser exactos y aquí estoy de nuevo, camino de Edimburgo. Debería estar ya acostumbrado a esto, pero el hecho es que, cada vez que paso unas vacaciones en España, me cuesta volver a acostumbrarme a los cambios.

Ayer llevaba pantalones cortos y chanclas y así he estado casi todos los días de verano, un gran alivio después de pasar todo el invierno en Escocia. Ahora, el capitán acaba de informar que la temperatura en Edimburgo es de 14 grados. No está mal. Todavía estoy volando pero ya sé lo que me espera cuando me baje del avión; tendré que cambiar muchas cosas de mi rutina diaria para integrarme de nuevo en la cultura del Reino Unido; coches conduciendo por la izquierda, tarjetas nuevas en mi cartera, otra zona horaria, diferente moneda, costumbres y por supuesto, idioma. Todo debe cambiar desde el momento en que ponga un pie en la moqueta del aeropuerto… ¡y otro cambio más! Moqueta por todas partes, y sin persianas en las ventanas para impedir que entre la claridad por las mañanas…

Incluso los colores son diferentes cuando te vas acercando a la ciudad. Ya escribí sobre esto en otra entrada: pasamos de los cielos claros y los campos secos y amarillos de España a las nubes y los típicos paisajes verdes escoceses. Lo primero que veo después de recoger mi maleta es esa imagen que se repitió en mi vida durante tres años; el ancho pasillo de facturación y al final, el lugar donde trabajé.

Y, cuando ya bajo del autobús, me siento oficialmente en Edimburgo. Subo por Cockburn Street con mi pesada maleta y todavía me acuerdo de la primera vez que llegué aquí y ví todos esos escalones. ¡Empecé a sudar pensando que tenía que subirlos todos!

Hoy, veré otra vez a todos mis amigos que viven aquí y escucharé de nuevo con tono irónico eso de “¡Otra vez aquí! ¿No era la última vez?” Saldremos a las 9 de la noche y volveremos a casa a la 1, casi la hora que salgo en España. Beberemos pintas en vez de cañas, y sin tapas, sólo patatas fritas con una gran variedad de sabores extraños. Al menos sé lo que me espera y si vuelvo, es porque de alguna manera, esto también me gusta. ¡Sólo hay que acostumbrarse a los cambios!


4 comments:

  1. Pues que sepas ...que Edimburgo te estaba esperando ... pero en España tambien te queremos, sabes?? Quiero ir a visitarte y que me enseñes esa preciosidad de ciudad de la que estás enamorado!!

    Ahora a ver quien te sintoniza EdimburgoFM... Un besaco!!!!

    Montse

    ReplyDelete
  2. im away for 2 months now, and it feels so familiar while reading this:D thanks for that mr Adriano..

    ReplyDelete
  3. Thanks guys for your comments! Montse, estás invitada a venir cuando quieras! Maciek I miss working with you! Hope to see u soon my friend!

    ReplyDelete
  4. Great,as always!Welcome home,Adrian:)

    ReplyDelete