Saturday, October 11, 2014

In a foreign land




Have you ever felt like a lost glove when you think about your country? We have. This question creates the storyline of “In a foreign land”, a documentary by Icíar Bollaín that shows what life is like for some of the 20.000 Spaniards who have moved to Edinburgh because of the financial crisis in Spain.

Apologies if this post turns into a very personal reflection but, this is also my story. In my own personal case, I belong to the group of the veterans, the ones who came here voluntarily a few years ago, just to improve our English and to live the experience of being abroad. But now, I belong to the thousands of others who cannot go back to our country because there is no future for us.
In the documentary we can see lots of young people that have to stop searching for their dream and work as kitchen porters, housekeepers, in  takeaways etc… but, despite of this, all these people are happy because they are respected because of what they are doing. They have a job, a chance that they couldn’t find in their own country.

Let´s state the facts clearly:  this is a drama and you can feel it when you see friends and others sitting in front of the camera talking about their feelings and their reasons for being here. Tears were shed at the first screening during the Edinburgh Spanish Film Festival in a very emotional evening in this city where every day, thousand of Spaniards fight to make this their new home-town.
But on that evening, there was also something nice – confirming  that most of us have similar feelings and that we also miss same things: the sun, family, friends, food… a halo of fraternity was created as, at the same time we identified with all the testimonies. At some point we all have felt anger, frustration, loneliness…

“In a foreign land” is not just a documentary for us. The Scots can also discover how we feel in their country, in their city and their streets. We became their neighbours, their workmates, but maybe they have never thought how we feel among them and, although they often see us as a happy and laidback people, it is good that they know that sometimes we also feel the loneliness and homesickness of being far from our home, far from our roots. I think the documentary is a perfect tool to create a better community between the Spaniards and the Scots. Each group can understand the other better. We also were once a wealthy country that received immigrants but… did we stop for a second to think what they were feeling when they were in Spain? It is essential to erase any trace of racism in our society. Nevertheless I must say that, in almost 9 years living in Scotland, I have never felt rejection in any form for being a foreigner.
Scotland is a welcoming country and every day I try to feel part of this society trying to be part of the Scottish tradition and culture, but there are also moments when I feel that I don´t belong here. The same thing happens while I am in Spain so, where do I belong now?

I really need to thank Icíar for making this documentary. Now, I think that we all feel stronger and more hopeful. We need to keep fighting. We are “neither lost nor silent”.

¿Os sentís de alguna manera como un guante perdido cuando pensáis en vuestro país? Nosotros sí. Esta pregunta se convierte en el hilo conductor de “En tierra extraña”, un documental de Icíar Bollaín que muestra cómo es la vida de algunos de los 20.000 españoles que han tenido que emigrar a Edimburgo en gran parte por culpa de la crisis en España.

Antes que nada, debo pedir disculpas si este post se convierte en una reflexión demasiado personal pero ésta también es mi historia. En mi caso, podría decir que pertenezco al grupo de veteranos, aquellos que vinieron de forma voluntaria hace ya algunos años a mejorar el inglés y a vivir una experiencia en otro país. Pero ahora pertenezco al gran conjunto de miles de españoles que no pueden volver por el simple hecho de que no vemos futuro.

En el documental se muestra como mucha gente joven se ha visto obligada a aparcar su sueño para trabajar de limpiaplatos, haciendo camas en hoteles, en locales de comida para llevar etc. Pero a pesar de ello, estos jóvenes se sienten felices porque tienen un trabajo y son respetados por lo que hacen. Tienen una oportunidad que no les ha sido dada en su propio país.

Seamos claros: Esta situación es un drama y se puede comprobar cuando ves a tus amigos sentarse enfrente de una cámara y hablar sobre qué sienten y cuáles son sus razones para estar aquí. Hubo lágrimas en la premiere del documental durante la inauguración del Festival de cine español de Edimburgo, en una tarde muy emotiva en esta ciudad donde cada día, miles de españoles luchan por hacer de ésta, su ciudad, su nuevo hogar.
Pero también esa tarde nos dimos cuenta de algo bonito; la mayoría de los que allí estábamos, teníamos sentimientos similares y todos echábamos de menos las mismas cosas: el sol, la familia, los amigos, la comida… todos nos sentimos identificados ya que, en algún momento habíamos sentido enfado, frustración o soledad por nuestra situación.

“En tierra extraña” no sólo es un documental dirigido a nosotros. Los escoceses también pueden descubrir cómo nos sentimos en su país, en su ciudad y calles. Nos hemos convertido en sus vecinos y en sus compañeros de trabajo pero quizás nunca se hayan parado a pensar cómo nos sentimos entre ellos y, aunque generalmente nos vean como gente feliz y despreocupada, también es bueno que sepan que a veces sentimos pena y añoranza por estar lejos de nuestra casa y de nuestras raíces. Creo que este documental ayuda a crear mejores lazos entre españoles y escoceses. Nosotros también fuimos un país rico que recibía inmigrantes pero, ¿alguna vez nos paramos un segundo a pensar como se sentían entre nosotros? ¿Ahora lo hacemos?. Es esencial eliminar cualquier atisbo de racismo en nuestra sociedad, aunque debo decir que en casi nueve años viviendo en Escocia, nunca me he sentido rechazado por ser extranjero.

Escocia es un país muy hospitalario y cada día intento sentirme parte de esta sociedad compartiendo su cultura y tradiciones, pero hay momentos en lo que sientes que no perteneces a este lugar, aunque parecido es lo que siento cuando vuelvo a España. ¿De dónde somos ahora?

Por toda esta muestra de realidad, me gustaría finalmente dar las gracias a Icíar por haber hecho este documental. Ahora quizás seamos más fuertes y tengamos más esperanza en cambiar todo esto. Necesitamos seguir luchando. Hoy más que nunca no estamos “ni perdidos ni callados”. 

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